Este año me propuse desintoxicarme de las redes sociales más comunes y tóxicas que hay. Empecé retomando hobbies, luego escalé a tener horarios fijos de estudio y por último me limité casi todas las apps. Una de las cosas que más he disfrutado de este nuevo estilo de vida es el leer, que siempre me ha gustado, pero no tanto como ahora.
Solía leer fanfics, por ahí una que otra historia de ficción y así, pero este es el segundo libro "serio" que me leo en la vida. La verdad estoy muy orgullosa de mí misma por terminarlo en tan poco tiempo, porque sé que ahora consumiré contenido de calidad en mayor medida. Pero más allá de todo eso, siento que el Diario de Ana Frank me cambió un poco la vida. El haberlo leído por gusto y no por obligación me dio esta perspectiva.
Muchos dicen que es repetitivo, que no es real porque está demasiado bien escrito para ser obra de una niña, que esto y que lo otro. Pero la verdad yo disfruté cada página y cada relato que viene escrito en ese diario. Es hermoso y melancólico al mismo tiempo, y aunque también es invasión a la privacidad, el ver crecer a esta chica solo por medio de sus palabras es realmente enriquecedor. Conectas con una persona, no con un porcentaje de guerra, te transmite sus miedos, pero más allá de ellos sus valores y esperanzas, el amor por la vida y la naturaleza. Lo especial que es la cotidianidad, el estar en familia, el amor... Y aprendes, te da lecciones de vida que ella misma tuvo que pasar.
La decisión que tomó Otto Frank no la puedo juzgar, porque aunque fue algo personal de ella, de cierto modo se cumplió el sueño que tanto anheló, además que gracias a toda la información cargada ahí se nos da la oportunidad de reflexionar sobre cómo vivimos, la sociedad, el mundo e incluso sobre lo más profundo de nuestro ser.
“Donde hay esperanza, hay vida. Nos llena de nuevo valor y nos hace fuertes otra vez.”
- Ana Frank.